Una herida de lanza en la cueva de Shanidar apunta al ataque con arma de madera más antiguo
Un orificio de 15 milímetros en una escápula neandertal de hace 75.000 años evidencia un golpe mortal a través del pecho.
Por Giovanni Sapere
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Un esqueleto neandertal de hace 75.000 años descubierto en el Kurdistán iraquí presenta lo que podría ser la evidencia fósil más antigua de violencia mortal infligida con una lanza de madera. Excavada bajo casi ocho metros de roca y sedimento, la escápula izquierda del individuo conocido como Shanidar A conserva una perforación circular limpia dirigida a través del pecho. El hallazgo, publicado en Scientific Reports, sugiere que los primeros homininos utilizaron proyectiles de madera puntiagudos no solo para cazar grandes presas, sino también en conflictos interpersonales mortales.
Un orificio de 15 milímetros en un hueso delicado
Arqueólogos de la Universidad de Cambridge recuperaron la escápula izquierda intacta de una cueva del Kurdistán iraquí. Las escápulas son notablemente frágiles, con secciones delgadas que dejan pasar la luz, y aun así este hueso sobrevivió unos 75.000 años bajo pesados escombros. Cerca de su centro hay una abertura redonda de 15 milímetros de diámetro, descrita por los investigadores en un estudio difundido por ScienceDaily.
La forma circular dio a los investigadores una pista diagnóstica inmediata. Las armas con punta de sílex o piedra tallada producen fracturas angulares e irregulares. En cambio, una punta cónica y alisada de madera deja una perforación redonda. La herida presenta bordes biselados típicos de una punción de salida, mientras que los fragmentos de hueso desplazados muestran que el arma impactó desde el frente, en ángulo descendente a través de la cavidad torácica, y salió por la parte posterior del hombro.
«Es extraordinario tener una escápula perfectamente conservada de hace 75.000 años. Estos huesos son tan delgados que a menudo no se obtienen escápulas completas en enterramientos modernos».
— Dra. Emma Pomeroy, Departamento de Arqueología, Universidad de Cambridge
Carpintería prehistórica y balística
La mecánica de la lesión concuerda con la invención prehistórica de lanzas de madera aerodinámicas. Los materiales orgánicos se descomponen rápidamente en el suelo y dejan pocos rastros de carpintería paleolítica, pero raros yacimientos anegados confirman que los homininos dominaban técnicas sofisticadas de trabajo de la madera mucho antes de que muriera Shanidar A, lo que pone de relieve el ingenio del antiguo inventor. Las excavaciones de la década de 1990 en Schöningen, Alemania, dieron lanzas de madera de unos 200.000 años de antigüedad, con forma de jabalinas atléticas modernas como prototipo aerodinámico temprano y más de dos metros de largo. Una punta de lanza de madera redondeada aún más antigua, hallada en 1911 en Clacton-on-Sea, en el Reino Unido, se remonta a más de 400.000 años.
Según la autora principal del estudio, la Dra. Emma Pomeroy, del Departamento de Arqueología de Cambridge, recrear los impactos con réplicas de estas armas reproduce exactamente los daños hallados en Shanidar A. La herida sugiere que esta innovación en la fabricación de armas se extendió más allá de Europa hasta el Oriente Próximo prehistórico, dotando a los grupos neandertales de eficaces herramientas de caza que podían servir también como armas, milenios antes de que cualquier patente formal pudiera documentar tales avances técnicos.
Violencia interpersonal o accidente de caza
La trayectoria del golpe indica que el arma perforó un pulmón y vasos sanguíneos principales antes de salir por la espalda, un impacto que habría causado una muerte rápida por pérdida de sangre. Los investigadores sospechan que el golpe fue un disparo dirigido al corazón. La caza a corta distancia de grandes herbívoros del Pleistoceno, como los mamuts, entrañaba graves riesgos físicos, y las estocadas accidentales podían ocurrir en encuentros caóticos. Sin embargo, el ángulo descendente y la fuerza del impulso a través del torso sugieren una estocada intencionada dirigida contra el individuo.
Shanidar A no era ajeno al trauma físico. Análisis previos revelaron que el mismo individuo había sobrevivido años antes a una grave lesión facial, una condición que lo dejó incapacitado y dependiente de su grupo social para recibir cuidados. Si bien los descubrimientos anteriores en la cueva destacaron la compasión neandertal y el apoyo a la supervivencia, esta perforación mortal expone los riesgos violentos que los homininos afrontaban dentro de sus comunidades más amplias.
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